Hola a todos! No sé realmente si hay gente que lee mi blog, o tal vez si lo sigue, pero solo quiero deciros a cualquier persona que lo lea que quiero saber vuestras opiniones, puntos de vista, etc sobre cualquier cosa. En mi twitter podréis encontrar mi más sincero las 24 h del día.
https://twitter.com/maariaaguilar17
Un saludo a todos!
¿Alguna vez os habéis preguntado por qué todo acaba? Las buenas rachas, las malas..., las relaciones, las amistades..., la vida en general. He llegado a una conclusión y es que no quiero ver más "punto y final" en cada bache en mi camino. Mi nombre es Génesis y a partir de hoy seré el "puntos suspensivos" de mi propia historia.
lunes, 21 de marzo de 2016
martes, 8 de marzo de 2016
Adicción.
Dicen que el amor verdadero solo se encuentra en los cuentos, que las leyendas de las que habla la gente enamorada solo es una simple publicidad para que las personas que están solas sientan la necesidad de emparejarse. Cuentan muchas veces que el corazón duerme sin razón esperando a que alguien lo despierte alterando sus latidos. Los médicos decían que se trataba de la mayor droga que nunca antes se había visto. Los rumores decían que mientras más adicto te volvías, más te destruía. Y ella, era una víctima que quería probar aquella droga.
Ella era una chica corriente como otra cualquiera. Torpe, inocente y sensible. Nunca antes había sabido lo que era amar a alguien que no fuese su familia. Quería comprobar si todo lo que había escuchado era cierto. Quería saber si era verdad que miles de mariposas revoloteaban por tu estómago y te paralizaban todos los sentidos. También había escuchado que te subía la temperatura hasta tal puto que salía humo por las orejas y que las mejillas te ardían sin solución alguna. Pero, ¿sería verdad? Fue en ese entonces cuando él se cruzó en su camino. El tiempo parecía haberse parado cuando las miradas de ambos chocaron entre sí. Pudo fijarse en todos los detalles de aquel muchacho vestido de traje negro con corbata. El sol se reflejaba en sus claros cabellos castaños. Unas manos grandes y fuertes brazos; una espalda ancha y entrenada que no cabía a penas en aquel traje; Unos ojos verdes... ¡vaya que ojos! Aquellos ojos verdes que la hipnotizaban dejandola inmovil y sin aliento. Misterio, peligro, adrenalina... en menos de un segundo le había podido transmitir todo aquello. Marlen en su vida había sentido todo aquello, pero podía hacerse una idea de lo que era. Recordó aquellas palabras sabias de su madre en ese instante: "Ten cuidado y no te hagas adicta, Marlen. Recuerda que mientras más te enganchas, más te destruirás a tí misma y a tu propio corazón"
Pero no le prestó atención. En aquel momento solo le importaba la identidad de aquel chico. Tras unos segundos el chico desvió la mirada y siguió su camino. Marlen no podía apartar sus ojos de él, era realmente llamativo pero no solo su exterior... Algo le decía a la joven que aquel chico tenía algo que el resto de las personas no tenía. Algo, que a ella la llamaba hasta tal punto de despertar su hasta antes dormido corazón.
Ella era una chica corriente como otra cualquiera. Torpe, inocente y sensible. Nunca antes había sabido lo que era amar a alguien que no fuese su familia. Quería comprobar si todo lo que había escuchado era cierto. Quería saber si era verdad que miles de mariposas revoloteaban por tu estómago y te paralizaban todos los sentidos. También había escuchado que te subía la temperatura hasta tal puto que salía humo por las orejas y que las mejillas te ardían sin solución alguna. Pero, ¿sería verdad? Fue en ese entonces cuando él se cruzó en su camino. El tiempo parecía haberse parado cuando las miradas de ambos chocaron entre sí. Pudo fijarse en todos los detalles de aquel muchacho vestido de traje negro con corbata. El sol se reflejaba en sus claros cabellos castaños. Unas manos grandes y fuertes brazos; una espalda ancha y entrenada que no cabía a penas en aquel traje; Unos ojos verdes... ¡vaya que ojos! Aquellos ojos verdes que la hipnotizaban dejandola inmovil y sin aliento. Misterio, peligro, adrenalina... en menos de un segundo le había podido transmitir todo aquello. Marlen en su vida había sentido todo aquello, pero podía hacerse una idea de lo que era. Recordó aquellas palabras sabias de su madre en ese instante: "Ten cuidado y no te hagas adicta, Marlen. Recuerda que mientras más te enganchas, más te destruirás a tí misma y a tu propio corazón"
Pero no le prestó atención. En aquel momento solo le importaba la identidad de aquel chico. Tras unos segundos el chico desvió la mirada y siguió su camino. Marlen no podía apartar sus ojos de él, era realmente llamativo pero no solo su exterior... Algo le decía a la joven que aquel chico tenía algo que el resto de las personas no tenía. Algo, que a ella la llamaba hasta tal punto de despertar su hasta antes dormido corazón.
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