Hay veces que todo cambia, que tú cambias solo por el bien de otra persona. Te das cuenta de ello cuando te pasas horas, minutos e incluso segundos pensando en ella.
¿Cómo estará,
¿Dónde?
¿Con quién?
¿Me echará de menos?
¿Estará pensando en mí, tal vez?
A veces creemos, otras deseamos y, otras nos ilusionamos.
Nos enganchamos demasiado a esa persona, peor de que se tratase de alguna adicción Nos vuelve esclavos de ella.
Con cada palabra, con cada mensaje, sonrisa, mirada... Hacen que las mariposas revoloteen a la vez todas en nuestro estómago.
Pensamos que todo va a ir bien, y sin darnos cuenta de ello, caemos en la peor droga existente.
El amor.
¿Cómo estará,
¿Dónde?
¿Con quién?
¿Me echará de menos?
¿Estará pensando en mí, tal vez?
A veces creemos, otras deseamos y, otras nos ilusionamos.
Nos enganchamos demasiado a esa persona, peor de que se tratase de alguna adicción Nos vuelve esclavos de ella.
Con cada palabra, con cada mensaje, sonrisa, mirada... Hacen que las mariposas revoloteen a la vez todas en nuestro estómago.
Pensamos que todo va a ir bien, y sin darnos cuenta de ello, caemos en la peor droga existente.
El amor.
Y como toda adicción, es fácil entrar, pero siempre es complicado el camino.
Impotencia. Dolor. Angustia. Tristeza.
Felicidad. Alegría. Celos. Miedo.
Felicidad. Alegría. Celos. Miedo.
No hay cosa que más cambie a una persona que el amor, el sentimiento que te hace querer mejorar por esa persona...
A veces ganas, a veces pierdes. Pero cuando te enamoras de la persona equivocada, puede que se esté permitido llorar, porque duele. Pero, es obligatorio levantar la cabeza, pasar página y comenzar una nueva historia, nunca se sabe cuando las mejores partes están a punto de comenzar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario